Soy Sandra, la artesana detrás de cada pieza. He encontrado en la luz y el barro las materias primas necesarias a mi expresión artística.
Mi primera colección, inspirada en el universo y sus componentes, es elaborada respetando los ritmos naturales de creación.
Las formas y los matices de mis piezas son el reflejo de los gestos con los que trabajo en el momento de su producción.
Modelo la arcilla mediante diversas técnicas tradicionales buscando un equilibro entre las formas asimétricas, el movimiento y la rugosidad.
Investigo el material y expongo mi vocabulario visual creando piezas únicas para alcanzar una belleza funcional que alíe iluminación y formas salvajes.
Quiero que la convivencia sea celebrada en cada momento. Los objetos nos acompañan en nuestro día a día y participan en nuestro equilibrio más allá de cumplir una función técnica.
Concibo cada pieza como una presencia silenciosa, capaz de generar atmósferas y de establecer un vínculo íntimo con el espacio.
El uso y el paso del tiempo completan la obra, pero es quien convive con ella quien la hace vivir: cada mirada revela nuevos ángulos, nuevas luces y sombras, convirtiendo la pieza en un objeto siempre cambiante
Desde pequeña he sentido una sensibilidad especial por los espacios interiores y la luz.
Durante más de quince años trabajé en el sector audiovisual y de la comunicación, y hace siete descubrí la cerámica. Desde el primer momento me atrajo crear piezas utilitarias, objetos que convivieran.
Un día, hice una lámpara para mi casa.
Gustó tanto entre quienes me rodeaban que empezaron a encargarme otras. Fue entonces cuando comprendí que, sin darme cuenta, estaba volviendo al origen: a mi fascinación por los interiores y por la luz.